Escapadas

Mont Marçal, historia de una familia

Mont marçal, cava bcn smile
Escrito por BCNSmile

“Los buenos vinos y los buenos cavas son arte; son algo vivo, que evoluciona, que emociona y que se disfruta”

Con 4’5 millones de botellas reposando en las cavas y unas ventas de alrededor de 3 millones de botellas anuales, nos escapamos a conocer Mont Marçal, una empresa muy especial dentro del sector y que exporta a más de treinta países. Además, en los últimos diez años ha recibido numerosos premios y reconocimientos a nivel mundial.

Para la visita hemos contado como anfitriona y guía con Blanca Sancho, es hija de Manuel Sancho, fundador de Mont Marçal, ella fue la que dio continuidad a la labor de su padre y en la actualidad es Brand Ambassador y Vicepresidenta del Consejo de Administración de la empresa.

Comenzamos la visita guiada en la masía, donde visitaremos las bodegas y conoceremos sus vinos y cavas.

Originaria del siglo XIV, la preciosa masía que alberga la bodega está situada en pleno corazón del Penedès, a 220 metros por encima del nivel del mar. Manuel Sancho la compró en el año 1975.

Tenía 40 hectáreas de viñedo y el primer año decidió vender la uva, para su sorpresa, por esa uva le dieron muy poco dinero, por lo que decidió hacer vino aunque fuera para beber con los amigos, y curiosamente así fue como comenzó Mont Marçal.

Para conocer la bodega empezamos el recorrido por el laboratorio con capacidad para hacer más de 100 tipos de análisis diferentes respecto al mundo del vino y del cava.

Son la primera bodega en España que consiguió el certificado de calidad más alto que hay “Ninguna bodega de España lo tenía, ni las más grandes, y un factor decisivo fue tener un laboratorio pequeño pero bien preparado.” Nos cuenta Blanca.

Continuamos nuestra excursión recorriendo los túneles y pasillos que albergan los vinos donde Blanca nos explica los primeros pasos para conseguir un buen producto final. Todo empieza en la vendimia “es muy importante el momento escogido para tener el punto de madurez adecuado de la uva ”, nos aclara Blanca. Después, nos explica que el mosto se convierte en vino mediante fermentación natural y el azúcar se convierte en alcohol. El tratamiento de un vino joven es muy diferente al de otros con crianza. “Luego están los vinos de reserva que son elaborados y pensados para que aguanten más, por eso generalmente son tintos”, nos aclara Blanca.

Seguimos nuestra visita y entramos en la zona de barricas, para conocer los vinos de crianza, este año han comprado roble francés por primera vez y roble americano, que es el que habitualmente utilizan. Se ha propuesto hacer diferentes tirajes de vino para ver cómo cambian los matices y así hacer líneas de vino distintas. El roble francés es muy aromático y el roble americano da más arquitectura, más potencia.

Tras la zona de barricas, conocemos las cavas.

 “Nosotros teníamos una pequeña cavita cuando empezamos, pero el mercado y la vida nos hicieron especializarnos sin querer en el mundo cava, ahora vendemos y elaboramos más cava que vino.

– además  hacemos unos cavas extraordinarios.” Destaca Blanca.

Nos explica que cada cava tiene un nombre, la primera fue Cava Marta que es el nombre de la madre de Blanca, una primera ampliación que se llama Cava Berta como la hermana mayor, una segunda ampliación que es cava Blanca, y una cuarta ampliación que es Manel y Martina, los nietos de Manuel Sancho,  que es el único que no tiene nombre, pero como él dice:

-“nunca podréis evitar decir que Manuel Sancho fue el fundador, así que como me tenéis que mencionar sí o sí, que esté el resto de la familia en nombres.”-

¿Cómo se hace el cava?

Haces un vino, específico para hacer cava. El mosto fermenta de forma natural, y el azúcar se convierte en alcohol. Y el cava no es más ni menos que un vino fermentado una segunda vez, nos explica Blanca, ¿cómo? forzándola, porque ya no fermentaría más, hay que ponerle levaduras, es el mismo método que el del champán. Esta vez, en vez de crear alcohol, crea lavadura carbónica, crea muchas más atmósferas de carbónico que en la fermentación natural y por eso es un vino con burbujas. Lo embotellas y pones en el tapón la fecha de cuando ha sido tirado para saber si es reserva, crianza etc.

Lo dejas repensándolo “en rima” forma horizontal y, además, en Mont Marçal siempre está más de 15 meses para que lleguen a ser el reserva que deseamos.

Tras esto ha de limpiarse, porque las levaduras y azúcares se quedan apoyados como una telilla en el lomo de la botella. Se va levantando y moviendo para dejarlo lo más cristalino posible y después comienza el proceso de degüelle, antiguamente era apoyándolo para que saltara la chapa y con la presión salía la “porquería”. Ahora se congela con un producto y salta el tapón, por lo que la garantía de limpieza es infinitamente mejor.

Tras una explicación más que interesante, finalmente acaba nuestro recorrido con los mismos protagonistas con los que empezamos, los vinos y los cavas en una gran comida servida en uno de los comedores más especiales y maravillosos de la finca, el de la casa de Blanca. De nuevo, Blanca se muestra como una anfitriona maravillosa y hace las delicias de una comida realmente memorable con toque de cava insuperables.

Datos curiosos:

  • Una vez sale al mercado el cava, aguanta un año en perfectas condiciones.
  • El cava siempre se conserva en botella.
  • El método que utilizan para hacer cava solo lo usan en Francia en la champagña y en España donde solo pone CAVA, no vale espumoso, lambrusco…
  • Cava Blanca (la segunda ampliación de Mont Marçal) tiene música. Para las visitas. Y siempre suena María Calas. Algo que ayuda al producto a relajarse y evolucionar al ritmo adecuado, según explica Blanca.
  • Cava Blanca y Cava Manel y Martina son cavas gemelas, una debajo de la otra.
  • Cuando cava Marta se les quedó pequeña y empezaron a realizar la primera ampliación se encontraron una gruta natural de agua que acaba en una cisterna romana, es única en el mundo. Es una joya que solo unos pocos privilegiados pueden visitar.
  • La finca dispone de 40 hectáreas de viñedos propios compuestos de variedades autóctonas como el macabeo, el xarel.lo, la parellada y el tempranillo, además de otras variedades perfectamente adaptadas como el chardonnay, el syrah, el merlot y el cabernet sauvignon.
  • En el año 2013, Mont Marçal fue la primera bodega de España en conseguir el certificado de calidad más exigente que existe, el FSSC22000.
  • Mont Marçal creó hace unos años un premio literario que con el tiempo se ha mostrado como un gran escaparate para grandes escritoras. El nivel es cada vez más elevado y las ganadoras son obras realmente sublimes.

 POR SUSANA BALADO

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