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Meritxell Falgueras: Barcelona desde Italia

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Escrito por BCNSmile
P or cosas del amor (me casé con un bodeguero italiano) me veo no viviendo todo el tiempo en mi ciudad. Eso quiere decir que la idealizo más. Barcelona para mí es poderte poner un abrigo encima del pijama e ir a comprar un croissant (los italianos ¡van inmaculados hasta para comprar el pan!) Es poner la televisión y que esté llena de amigos. Es que entiendan tu lenguaje corporal más allá de la lengua que utilices. Es que los hombres y las mujeres sean más iguales que diferentes. Venga, voy a decir solo una cosa a favor de la península itálica para que no se vea lo mal agradecida que soy: que en cualquier sitio puedes encontrar un capuccino perfecto. Mientras en Barcelona puedes encontrarlo pero tienes que buscar.

“Para mi es más romántico oír el camión de la basura antes de las 7 que los pajaritos cantar”

Para una chica que adora el cemento como yo, reconozco que es más romántico oír el camión camión de la basura antes de las 7 que los pajaritos cantar. Mi súmmum es salir de casa con unos taconazos y encontrar un taxi, por ello esta podría ser la ciudad de mi vida. Barcelona tiene hermosas playas, pero hasta estudiando en la Universidad Pompeu Fabra de la Vila Olímpica, ni tenía tiempo de ir. Pero es importante saber que está. Igual que la montaña, aunque Montjuïc sigue significando prácticas de coche y Tibidabo un parque de atracciones. Mi gente preferida está en Barcelona. Mis restaurantes preferidos también. Y que en cualquier sitio para cualquier bocata te pongan pà amb tomàquet, es uno lujo gustativo que te hacen sentir “at home”. El cupaje de lo auténtico, cutre, fashion, cosmopolita e internacional.

Barcelona ha sido una ciudad muy divertida aunque ahora la sienta más apagada, o tal vez soy yo y mis circunstancias. Sants, puede llegar a ser el nuevo Soho. O es lo que yo quiero porque es donde está la gente que más quiero. La tienda de mis padres (Celler de Gelida), mis amigas del cole, mi peluquería, mi gimnasio, el tren que me lleva a Madrid, el bar donde estudio, las tiendas de toda la vida que ya saben como quiero que me corten la carne y estar a 20 minutos del aeropuerto. 282Quiero hablar de la importancia, ahora que sé lo que es vivir aislada en el campo, de tener un aeropuerto tan guay como el de Barcelona y saber que en cualquier momento puedes ir a cualquier parte del mundo. Aunque viviendo aquí ya casi no necesitas moverte. Y que mientras esperas el avión puedes hacer shopping como nunca.

También me gusta pasear, comprar en Rambla Catalunya, ir al cine y a comer comidas del mundo en Gracia y tomar una copa en El Borne. También voy al Barrio Gótico, sobre todo con las miles de visitas de amigos del mundo que se dejan caer a verte. Sants me hace sentir viva. (Tuve el honor de hacer  el pregón de las fiestas de Sants en 2013). Recomiendo de corazón dos locales el Celler del Nou Priorat (c/ Vallespir, 19) y la Mundana un poco más arriba antes de llegar a la plaza del centro.

Sí, objetivamente no es una metrópolis renacentista ni tiene grandes espacios, pero al final no importa cuanto bellas sean las cosas o las personas sino cómo nos hacen sentir.

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BCNSmile

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