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Hotel Sa Punta en la Costa Brava: historia, naturaleza, gastronomía y descanso

Vistas desde el Hotel Sa Punta en la Costa Brava
Escrito por BCNSmile

Nos ponemos en marcha y la ruta nos lleva a bordear la Costa Brava y sus paisajes mediterráneos hasta llegar a nuestro destino, el hotel Sa Punta. El Baix Empordà es una zona llena de pueblecitos medievales que han sabido mantener su estilo y atractivo a través de los tiempos. En el camino al que será nuestro destino final, el Hotel Restaurante Sa Punta, descubriremos villas como Pals y su recinto gótico o Peratallada.

Son las 16h de un viernes soleado y desde la distancia ya podemos divisar la muralla que recorre la villa de Pals dejando asomarse la iglesia y la conocida Torre de las Horas como marCaptura de pantalla 2017-06-29 a las 10.54.15ca inconfundible de una villa majestuosa. Caminamos por las calles empedradas del recinto medieval hasta llegar a la Plaça Major. Desde allí nos dirijimos a las torres visigóticas, la iglesia, el castillo, la Torre de las Horas y paseamos por la muralla. Y de repente, ante nosotros, aparece el Mirador Josep Pla desde donde contemplamos el macizo del Montgrí con las Illes Medes al fondo. Pals, es una villa llena de reminiscencias medievales que han sido tratadas y conservadas con cariño de manera que siga manteniendo el estilo y esencia de la época. Es una parada obligada para todo aquel que desee sumergirse en los encantos del Baix Empordà.

La zona nos ofrece otros grandes descubrimientos en forma de pueblecitos medievales como es el caso de Peratallada, Ullastret o Monells. En nuestro caso paramos en Peratallada, un pueblecito medieval que bien podría haber sido escenario para una obra de Shakespeare. Nada más cruzar el arco del recinto amurallado este pueblo, de no más de 200 habitantes, te transporta a los tiempos de los trovadores. La Plaça de Ses Voltes mantiene la fuerza y vigor de lo que antaño era el núcleo neurálgico de una reputada villa medieval. Es fácil imaginarse gracias a su ubicación, su arquitectura y la disposición de los edificios que forman la plaça, que aquel fue un lugar de reunión, mercado y espacio para comunicar los edictos del rey o las noticias sobre batallas cercanas. Las callejuelas, donde a veces no caben dos personas a la vez, y sus maravillosos rincones llenos de luz y flores, forman un espacio idílico para todos aquellos que les gusta la historia, la belleza y la tranquilidad. Sin olvidarnos de la iglesia de San Esteban, un edificio de tipo románico del s.XIII con tres naves y el sepulcro del Barón Gilabert de Cruilles.

Los pueblos de pescadores son otro más de los encantos de la zona. La Costa Brava se caracteriza por la maravillosa fusión de un paisaje dibujado en verdes y azules que se unen a través de caminos de ronda entre pueblecitos marineros. Pueblecitos como Begur y su imponente Castillo Medieval que con gran majestuosidad preside el municipio a la par que divisa el mar. También l’Estartit es lugar donde dejarse perder y disfrutar de su inmejorable ubicación con una playa maravillosa donde se divisan al fondo las Islas Medes. Y no nos olvidemos de otra playa que merece mención especial como es Aiguablava, donde la naturaleza es capaz de unir verde y azul creando un pequeño paraíso natural.

Después de visitar estos extraordinarios lugares emprendimos camino hacia el que iba a ser nuestro refugio en la zona y que nos había sido tan bien recomendado. Pasamos por Begur y llegamos a un paraje excepcional, l’Empordanet, donde descubrimos el Hotel Restaurante Sa Punta. ,naturaleza, ocio y cultura recrean un entorno propio de sibaritas, localizado en uno de los rincones más bellos y pintorescos de la Costa Brava, muy cerca de la villa medieval de Pals.

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La historia del Hotel Restaurante Sa Punta es la de los hermanos Font Casadevella, quienes abrieron el restaurante en 1977 y trece años después inauguraron el hotel. Jaume, al frente de la cocina y Josep, en- cargado de la sala, apostaron desde el principio por el trabajo bien hecho y la satisfacción de sus clientes y comensales en un enclave privilegiado.

El hotel está preparado para ofrecer una estancia lo más cómoda y agradable posible, con las instalaciones propias de un cuatro estrellas ubicado cerca de las mejores calas de la Costa Brava. Sa Punta cuenta con 30 habitaciones estándar superior y tres espléndidas suites. El hotel dispone de amplias terrazas que te permiten sentarte a leer o tomar un gin tonic mientras disfrutas de la tranquilidad del lugar. Las zonas ajardinadas son ideales para pasear y relajarse mientras dejamos volar nuestra imaginación gracias al sonido de la naturaleza que nos rodea. Durante nuestro paseo vemos el maravilloso comedor exteriores cubierto frente a la piscina y con vistas a la montaña y al fondo encontramos el mar.

Y, de repente, llegamos a la zona del chill-out y la piscina con agua de mar y dos jacuzzis incorporados, todo ello abierto a la brisa mediterránea que envuelve todos los rincones del establecimiento. En ese punto decidimos parar y mirar a nuestro alrededor quedando sorprendidos por un excepcional decorado compuesto por las vistas al mar, los extensos y frondosos jardines y las Islas Medes como telón de fondo, dignos de una gran película.

Sa Punta invita al huésped a relajarse y disfrutar cada instante en cualquiera de las zonas del hotel. Podemos tomar el sol en la zona de la piscina, disfrutar de unas impresionantes vistas desde las terrazas y de la tranquilidad de los jardines o relajarse dándose un masaje en el spa. Y todo esto podemos hacerlo disfrutando con el sabor de alguno de los refrescantes cócteles marca de la casa.

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Es en el momento gastronómico y de dar sabor a los paladares donde aparece el chef Jaume Font, uno de los grandes de la cocina catalana. En el restaurante nos encontramos con un menú que da buena cuenta de la variedad gastronómica mediterránea, con cocina de mercado y de temporada, con los mejores productos km0. Y todo ello regado con los mejores vinos y cavas de la región y el país ofrecidos por el sommelier. Este aspecto, el vitivinícola, es otro de los argumentos importantes para disfrutar en Sa Punta. Josep Font nos deja ensimismados, frente a una acristalada e increíblemente bien organizada bodega con vinos de diferentes regiones, todos ellos escogidos personalmente por él, con una maravillosa explicación sobre la selección de sus caldos. Todo adornado con anécdotas maravillosas que te hacen amar más, si cabe, este mundo de los vinos.

Entramos en el restaurante y nos sentamos junto al ventanal frente a la piscina. Desde allí podemos ver el jardín
del hotel iluminado y al fondo el reflejo en el mar de las luces de los barcos de pesca y algunas casitas típicas de la zona. Jaume y Josep nos proponen una degustación que denominan experiencia gastronómica provenzal, en un ambiente selecto y refinado, con un equilibrio entre modernidad y creatividad. El espacio
refleja la personalidad de l’Empordà con algunas de las obras del palamosense Modest Cuixart en las paredes de un comedor con personalidad y alma. Y el menú, que tuvimos el placer de degustar, se puede resumir como una obra de arte culinaria.

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Steak tartar; gambas de Palamós a la sal; guisantes cocinados con espardenyes, butifarra y menta; crema de guisantes; foie caramelizado y acompañado por una copita de Sautern y espalda de cabrito asada y deshuesada, todo ello regado con Clio Crianza
2013, de bodegas El Nido de Jumilla.

Y para un final digno de tanto sabor y belleza degustamos unos cremosos de crema catalana con helado de frutos secos. Sí, comer en Sa Punta ha sido uan experiencia culinaria que bien merece un viaje y el aplauso de todos los que hemos tenido el placer de degustarla.

 

 

 

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